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El impacto en Chile de la nueva ley de inocuidad de alimentos en EE.UU

En enero de 2018 comenzará a regir la normativa, que -entre otros puntos- obligará a contar con un plan de manejo de inocuidad en las empresas que exportan a ese país e incluirá exigencias adicionales de análisis de aguas en los campos. Expertos aseguran que Chile está bien preparado para adaptarse a los cambios. 

 

En Estados Unidos, cada año, alrededor de 48 millones de personas -o uno de cada seis habitantes- presentan alguna enfermedad transmitida a través de los alimentos, de los cuales 128 mil llegan a ser hospitalizados y tres mil mueren, según cifras de 2011, del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de ese país.

Esos datos, y que cerca del 20% de los alimentos que consumen los norteamericanos son importados, están entre las razones que motivaron que en 2011 se comenzara a estudiar la creación de una Ley de Modernización de Inocuidad de los Alimentos -más conocida como FSMA, por su sigla en inglés-, la que comenzará a regir en enero del próximo año, que llega para renovar una legislación que regía desde 1938, y la que de alguna forma podría impactar a las exportaciones de agroalimentos chilenos.

 

El objetivo central de la iniciativa, que tiene siete grandes componentes o reglamentos que abarcan desde la producción primaria en el campo hasta el consumidor final de un alimento, es minimizar los riesgos de contaminación de los productos, con un foco puesto principalmente en la prevención.

También tiene como elemento central asegurar que los alimentos que se importan cumplan con los mismos estándares de producción que los locales, donde la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) será el organismo encargado de fiscalizar su cumplimiento. Es precisamente esto lo que implicará cambios en la producción y manejo de los alimentos chilenos que se exportan a Estados Unidos.

 

"Esta ley nació porque la legislación sobre inocuidad estaba muy antigua en Estados Unidos. Se habían quedado un poco atrás, aun cuando casi todos los países han avanzado. Pero desde el punto de vista agrícola, no creo que sea difícil de cumplir, porque está basada en reglamentos que ya existían", asegura la jefa de proyectos de calidad e inocuidad de la Fundación Chile, Verónica Larenas.

En Chile, uno de los sectores que más atención han puesto en la normativa es la fruticultura, tanto para la exportación fresca como procesada, ya que entre los principales cambios vienen nuevas exigencias para los productores en los campos, aun cuando alrededor del 60% de la superficie de frutales del país cuenta con certificación de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).

 

"En términos de inocuidad, nuestro país tiene una ventaja competitiva grande, porque desde 1998 que se está trabajando en Buenas Prácticas Agrícolas. Prácticamente todos los productores de fruta de exportación tienen algún certificado de este tipo,y eso ayuda mucho a tener buena parte del FSMA ya implementado", comenta el coordinador del Comité de Inocuidad de Asoex, Ricardo Adonis.

Sin embargo, la nueva ley exige analizar los riesgos en las plantas de proceso de alimentos, e implementar un plan de inocuidad a partir de ellos, además de capacitar a trabajadores en los campos y hacer análisis microbiológicos periódicos de las aguas que están en contacto con las frutas, uno de los aspectos que más podrían tardar en ponerse al día.

Capacitación será clave

En las grandes exportadoras de frutas chilenas es común que periódicamente organicen capacitaciones con sus productores, además de exigir certificaciones de buenas prácticas agrícolas. Por eso, en el sector consideran que no será difícil adaptarse a las exigencias de los norteamericanos.

En el caso de Hortifrut, en que Estados Unidos es uno de los principales mercados de destino para sus frutas, ya iniciaron el trabajo de adecuación a la nueva ley de inocuidad, con la idea de que el 100% de sus productores cumplan con los requisitos a contar de enero de este año.

 

"Desde que se notificaron estas reglas, se inició un trabajo directo con los productores para darles a conocer las nuevas exigencias junto con capacitarlos, tal como lo hacemos todos los años con las distintas exigencias que aparecen de forma continua en los distintos mercados", afirma la gerenta de aseguramiento de calidad y food safety de Hortifrut, Johanna Trombert.

En el caso específico de la nueva ley estadounidense, uno de los ejes clave que enfatiza es la capacitación. Por ejemplo, se establece que a nivel de los campos al menos un supervisor o persona responsable de cada predio debe haber efectuado exitosamente una capacitación en inocuidad, de acuerdo con contenidos estandarizados que ha fijado la FDA, algo que a nivel masivo recién se comenzará a realizar a fines de agosto.

 

"Esto es algo nuevo, y lo bueno que tiene es que con los cursos se presenta la nueva legislación de manera completa, aunque tiene la dificultad de que estamos contra el tiempo, porque deben hacerse con material oficial, en español, que recién fue liberado hace unos 15 días y que estamos imprimiendo", explica Ricardo Adonis, con el objetivo de comenzar los cursos el próximo lunes, para los cuales en la Asoex ya tienen a mil predios inscritos.

 

Nuevo plan de inocuidad

En el caso de los packings e industrias, la capacitación también es un punto clave. La nueva ley establece que en cada uno debe haber un individuo calificado en controles preventivos, quien será responsable de un plan de inocuidad que debe desarrollar cada instalación, uno de los cambios más importantes respecto de lo que ya se hacía en Chile.

Se indica que el plan debe tener un enfoque preventivo y explicar cuáles son los eventuales riesgos que existen en la planta y de qué manera se pueden mitigar y enfrentar.

"Se podría decir que el actual HACCP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control) es una parte del nuevo Análisis de Peligros y Controles Preventivos basados en Riesgos, pero el actual solo considera los controles de procesos, y el nuevo enfoque también incluye controles preventivos de cadena de suministro, saneamiento y alérgenos", explica Nuri Gras, directora de la consultora Nuri Gras Food Integrity, quien desde comienzos del año pasado ya ha realizado más de 20 capacitaciones para la formación de individuos calificados en los controles preventivos.

Sobre el plan de inocuidad, el gerente de alimentos de Chilealimentos, Moisés Leiva, detalla que ese documento debe ser dinámico y se debe volver a analizar cada tres años, o cada vez que se haga una modificación en las plantas.

"Debe reflejar las modificaciones que se han hecho al sistema o equipamiento cuando se agregan nuevos productos o se identifican nuevos peligros", dice, y añade que esperan que un porcentaje importante de las empresas asociadas pueda dar cumplimiento a todas las nuevas exigencias de Estados Unidos dentro de las fechas establecidas, ya que están trabajando desde 2015 en la nueva ley, a través del Comité FSMA de Chilealimentos.

Con base en la experiencia que ha tenido hasta ahora con los cursos de controles preventivos, Nuri Gras, ex secretaria ejecutiva de la Agencia Chilena para la Inocuidad Alimentaria (Achipia) también cree que las empresas chilenas están en buen pie para cumplir con las nuevas exigencias.

"Yo opino que la industria exportadora chilena está bien preparada, porque la gran mayoría tiene certificación British Retail Consortium (BRC) y los campos, Global GAP. Solo deben reordenar sus planes de inocuidad considerando el enfoque de la FSMA y tomando en cuenta los otros controles preventivos que se exigirán", asegura Nuri Gras.

El abogado William Schubert, de Araya y Cia., añade que para tener plena certeza de que se está cumpliendo con todas las exigencias, los exportadores deberían chequearlo con los recibidores norteamericanos.

"Creo que el procedimiento ideal para un exportador sería comunicarse directamente con su importador, sobre lo que específicamente están exigiendo, porque no es exactamente lo mismo que antes y ambas partes tienen el interés de cumplir con estas normas. Si aún tienen dudas, les sugeriría que hablen con Asoex, que ha sido muy diligente en comunicar los cambios en las normativas", recomienda.

 

El manejo de las aguas

Uno de los puntos más novedosos de la legislación y que se proyecta como el que podría ser más difícil de cumplir por parte de los agricultores nacionales es el control que deberán tener los productores sobre las aguas que utilizan en los campos y que tengan control directo con las frutas o verduras, como la que se utiliza para la aplicación de plaguicidas, el control de heladas o el lavado de las cajas donde se deposita la fruta cosechada.

De hecho, la ley contempla un plazo adicional para que las empresas de medianas y pequeñas puedan adaptarse a las nuevas medidas (ver cuadro), que exigen análisis microbiológicos periódicos de las aguas, los que varían dependiendo de que sean aguas superficiales o subterráneas.

"Si es agua superficial, que se mantiene abierta, se debe hacer una línea base de 20 análisis, los que se pueden dividir en cinco cada año, durante cuatro años, o diez en los primeros dos años, para definir un perfil microbiológico, y después de eso se exigen cinco análisis al año. Para las aguas de pozo, con circuitos cerrados, se piden cuatro análisis el primer año, y uno posteriormente, ya que se trabaja de acuerdo con el peligro que puede haber", explica Ricardo Adonis.

Si bien algunas certificaciones actualmente exigen análisis de las aguas, la mayoría pide menos, entre uno y tres anuales, y que servirían solo si incorporan la revisión de la presencia de Etcherichia Coli.

"Esta exigencia es compleja, porque la pregunta es qué medidas tomo como productor si el agua que uso no cumple con los nuevos requisitos... La norma deja que cada productor determine sus propias medidas, y eso no es muy simple cuando no tienes otras fuentes de agua alternativas. Es por eso que el FSMA da dos años adicionales de plazo para cumplir con los temas de agua en los predios", comenta Ricardo Adonis.

Desde Hortifrut, Johanna Trombert resalta que en el uso agrícola de las aguas, para la producción, cosecha y poscosecha, hay un aumento en los costos de producción de los agricultores, no solo por la mayor cantidad de análisis que se pide, sino que por las medidas que eventualmente tendrán que tomar para mejorar los sistemas de descontaminación en el agua de aplicación cuando se requiera, algo que están calculando en la Asoex, con la idea de tener una cifra estimada de cuántos recursos implicarán los cambios para el sector frutícola.

 

Más allá de los costos, y aunque advierte que aún no inicia los cursos en los campos sobre el nuevo reglamento, Nuri Gras cree que habrá desafíos importantes en frutas como los berries, donde hay muchos productores pequeños.

"Será difícil lograr un buen control de estos proveedores y, más aun, al pasar por otro intermediario antes de llegar a la planta procesadora", plantea, y añade que otro tema complejo es la gran rotación de trabajadores que tiene el sector agrícola, lo que complica el área de la capacitación.

Desde la Fundación Chile, Verónica Larenas mira los cambios en la ley estadounidense como una oportunidad, especialmente para las empresas pequeñas. "Aunque pueda ser más complejo al inicio, van a partir con una buena metodología de análisis de riesgo e incluso podrían entrar a Europa, que va más avanzada en este tema", asegura.

 

60% de la superficie de frutales del país está certificada con Buenas Prácticas Agrícolas

1.000 predios ya hay inscritos en Asoex para las capacitaciones

20% de los alimentos en EE.UU. son importados y la nueva ley los afectará

7 reglamentos principales tiene la nueva ley de inocuidad

La FSMA no se aplicará a carnes, aves ni huevos procesados, regulados por el USDA

La FDA Food and Drug Administration será el organismo encargado de fiscalizar la nueva norma

Cada tres años se deberán volver a analizar los planes de inocuidad.

 

Fuente: www.economiaynegocios.cl

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